5 de julio de 2006

Psss, click, ploff, amm

Tumbada en el suelo observando el techo. Respirando hondo y descifrando cada uno de los agujeros que tiene el techo. Los ojos bien abiertos mirando al infinito. Las manos apoyadas detrás de la cabeza con las palmas hacia arriba. Los dedos de los pies separados para que pueda pasar el aire. El suelo frío dando la temperatura adecuada a la espalda.
Pensamientos paralelos salen de mi mente. Trazo líneas entre agujero y agujero. Dos arriba, tres a la derecha, uno abajo, dos a la izquierda… Una mosca se posa en mi nariz. La muevo como los ratones para que se vaya. No lo consigo. Levanto la mano que está debajo de la cabeza. Toco a la mosca. Se va. Revolotea por toda la habitación. Primero a la mesa, luego al cuadro de la niña en la playa, en mi dedo gordo del pie, en la silla…Pssss, pssss, silencio. Pssss, pssss, pssss, silencio. Da más vueltas que un pirulo. Silencio pssss, pssss, silencio. La mosca se cansa, sale por la ventana. Se va.
Click, click, click, ploff. Las uñas de mi perra cliquean en el suelo. Me olfatea la cara, me lame la mejilla. Sus bigotes me hacen cosquillas en la barbilla. Huele a mojado. Ikra sale del cuarto. Click, click, click, click… cada vez más lejos. Click…
Parpadeo. Muevo las cejas, respiro hondo, vuelvo a mi postura inicial. Ésta vez me fijo en el puzzle enmarcado de la pared de la derecha. Pieza uno, dos, tres, nueve, doce, quince, diecinueve… Color rojo, negro, azul, amarillo, verde, blanco… Sonidos sordos y secos, entorpecen mi concentración. Ammmm, ammmm, un, dos, tres. Ammmm, ammmm, un, dos, tres. Me concentro, cierro los ojos, me duermo, me voy.