31 de octubre de 2006
29 de octubre de 2006
^Ir en tren ^Hacer reír a un niño ^Ver cómo el sol se pone ^Hablar con mi hermano ^Saber que tengo amigos ^La música ^Escribir ^Ser consciente de mis momentos de felicidad ^Drexler en un teatro ^La poesía horizontal ^Cortázar, Millás, Ruiz Zafón... ^El cine ^La dulce voz de Norah Johnes ^Oír truenos desde mi cama ^Que me acaricien ^Una naranja ^Ducharme con agua muy caliente ^Sonreír ^Cantar y desafinar hasta que se me salga el corazón por la boca ^Neruda, Lorca, Rimbaud, Manrique… ^El francés ^Que me den un beso ^Que me abracen ^Recibir cartas ^Montar en bicicleta ^Que me digan cosas al oído ^Ver cómo llueve asomada a una ventana ^Ver la luna y las estrellas ^ Tener presentimientos ^ Jugar al baloncesto ^ El Discovery Channel ^ El sonido de The Coors en una habitación vacía ^El pájaro Mr. Picuik ^Los regalos de Navidad ^Las chapas ^Utilizar el Photoshop
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Curiosidades
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25 de octubre de 2006
Tela de araña
Una se sentó en la grande y otra en la pequeña. Entablaron conversación como dos personas normales. Primero habla una, luego la otra, y así sucesivamente. Preguntas, respuestas, frases que se quedaban en el aire, explicaciones innecesarias, excusas inválidas… Fue una conversación envolvente. De esas que cada frase que te dicen, te vas quedando sin palabras, sin fuerzas para responder, con miedo a decir algo que no tienes que decir. Sólo se oían silencios y preguntas. Preguntas y silencios. No es que no quisiera responder. Es que o no sabía que decir o no tenía palabras para contestar.
Esto me recordaba al momento en el que el sacacorchos pincha el corcho. Poco a poco se va retorciendo e incrustando su afilada punta. Y cuando llega a escasos centímetros del final, empieza a dar vueltas y vueltas para que se mareé, para así poder sacarlo a la superficie. Lo bueno es que el corcho sale. Salir, sale. A veces en perfectas condiciones, entero y con un solo agujero. Otras completamente destrozado, soltando pequeñas miguitas o incluso con varias imperfecciones porque no se ha dejado sacar.
Cuando lo sacas puedes ver como era el corcho, y con ella su forma, sus características, su aspecto exterior e interior, la cantidad de desperfectos, cualidades y deterioros que tiene después de salir de la botella. Después, llegó la realidad. Ese fue el momento en el que todo se quedó vacío, frío, húmedo, hostil, extraño, triste, enfadado, molesto e incómodo. En un primer momento, la impresión fue esa. Tocaba enfrentarse cara a cara con todo lo que tenía dentro. Dentro y fuera. Fuera de todo, dentro de nada. Todo fue demasiado rápido, veloz, fugaz. No fue fácil. Todo tan de repente...
Terminadas las reflexiones, las preguntas, las respuestas, las preguntas sin respuestas, las opiniones, las visiones de futuro, las metas, los fines y los diferentes puntos de vista de la conversación, todo acabó.
Cada una por su lado. Una a trabajar. Otra sin rumbo fijo. Bajé aquellas interminables escaleras. Un sin fin de escalones me llevaban a ningún lugar. Salí del edificio. Un gran calambre y ganas de huir me hicieron correr. ¿A dónde? No lo sé. No sabía mi destino. Me dejaba llevar por las grandes zancadas que mis piernas provocaban. Saltaba pasos de cebra. Encorría a los pájaros que a aquellas horas de la noche se encontraban en las aceras de las calles. Mis ojos se salían de sus órbitas. Dejando escapar pequeños rayos de ira, enfado, orgullo, descolocación, shock, y alguna que otra lágrima. Pero pocas. Más bien, escasas. Lágrimas de impotencia e incomprensión del porqué me pasaba todo eso. No lo podía entender. A lo mejor, era demasiado pronto.
Seguí corriendo. No me detuve ni un solo instante. Atravesé calles. Pasé semáforos en verde. Y algunos en rojo con tal de llegar a algún lugar. Parece ser que me cansé de correr. Estaba ahíta. Ya había corrido bastante. La dirección que tomé no se cual era, pero llegué a Camino las Torres. Me di cuenta que mi propio instinto me había llevado a casa de alguien que sabría como ayudarme. Llegué al portal y caí rendida. Apoyé mi espalda y mi cabeza contra la pared. Poco a poco fui descendiendo hasta quedarme en el suelo sentada. Out.
Buscaba una salida a oscuras, como un pequeño y desorientado topo. Ignoraba cuándo había comenzado a correr... contra el tiempo, contra mi vida, contra el pasado y el futuro. ¿Se puede huir del pasado? ¿Y del futuro, que es eternamente etéreo? No quería mirar atrás, pero miss ojos me traicionaban, y veía a través de mi alma todo el dolor del que, en silencio, había sido protagonista. Deseaba volver a empezar... ¿acaso es imposible? Borrar agendas de teléfonos, rostros, palabras, lugares, recuerdos... Deseaba volver a empezar. “Hola, soy Olvido, hola”. Mierda. Ridículo. Buscaba una salida... o una entrada. Huía del pasado, huía del futuro, para no ser ya más aquella chica, para no ser ya más, para no ser...
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24 de octubre de 2006
Sueña
Nunca supo como habían llegado esas gafas a su casa, pero allí estaban en una urna junto a unos guantes viejos. Nadie le dijo de quién eran, sólo sabía que no las podía tocar. Pero por las noches mientras todos dormían se ponía las gafas y soñaba con volar. Volar, volar, volar hacia algún lugar, pero no sabía cual. Con su imaginación se dejaba llevar. Nunca se cansaba de viajar, de países y lugares visitar. Intentaba dejar de navegar, pero su imaginación le impedía parar. Todo era tan bonito que no podía descansar. Con esas gafas y esos guantes nadie le impedía soñar. Sueña. Sueña con volar, navegar, viajar y dejarte llevar.
Foto de Casiopea
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23 de octubre de 2006
Desorientada
No sé donde está el principio. No sé donde está el final. No sé si ir hacia arriba. No sé si ir hacia abajo. No sé si entrar. No sé si salir. No sé si ir a la derecha. No sé si ir a la izquierda. No sé en que piso estoy. No sé a donde ir. No sé que rumbo escoger ni que camino elegir. No sé si coger el ascensor o subir andando. No sé si tengo que bajar. No sé que escalon está en malas condiciones. No sé si lo pisaré. No sé dónde está la entrada. No sé donde está la salida. No sé si estoy girando. No sé si estoy quieta. No sé dónde está el camino correcto. No sé dónde está el equivocado. No sé dónde está mi cruce de caminos. No sé que escoger. No sé que no escoger. No sé lo que tengo. No sé lo que dejo de tener. No sé dónde está mi brújula. No sé dónde está mi orientación. No sé nada. No sé. Yo sólo sé que no sé nada.
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21 de octubre de 2006
18 de octubre de 2006
La risa
Reír. Ríes de alegría. Te ríes de un chiste. Ríes de felicidad. Ríes de estrés. Ríes de emoción. Ríes cuando dices tonterías. Ríes cuando eres feliz. Te ríes de ti misma. Ríes sin sentido. Ríes si piensas cosas que no son reales. Ríes si imaginas. Te ríes de los payasos. Ríes si ves a un perro intentar morderse el rabo. Ríes si ves a un gato intentando cazar una mosca. Te ríes si te hacen cosquillas. Ríes cuando miras a alguien que se ríe. Con tu risa puedes contagiar a otras personas. Llenar su boca de felicidad. Convertir sus ojos en ojos llorosos. Almacenar las risas en un cajón. Y cuando las sacas sólo se escuchan risas
Te ríes por no llorar. Te ríes de tus defectos. Te ríes con tus amigos. Te ríes con tu familia. Te ríes de las anécdotas de la gente. Te ríes de las historias. “Va una serpiente y se abre de piernas”. Te ríes de las rayadas absurdas. De esas que al pasar por tu cabeza, dejan un rastro sonriente. Te ríes si sonríes. Te ríes por la calle al recordar algo gracioso. Te ríes cuando Motis da sus clases. Te ríes de las cosas absurdas. Te ríes de los anuncios. Te ríes de las casualidades de la vida. Te ríes de las canciones. Te ríes de las reglas nemotécnicas de la gente. Te ríes de un mono rascándose la cabeza. Te ríes de lo que escribes. Te ríes cuando alguien tartamudea. Te ríes si ves a un bebe reír. Te ríes si se ríen. Te ríes de los muñecos de las camisetas. Te ríes al recordar algo gracioso que te ha pasado en el día. Se ríen conmigo. Te ríes porque sí
Con la risa se llega a todos lados. Ayudas a la gente a ser feliz. Llenas los espacios vacíos con risas. Llenas sus vidas de felicidad. Alojando una pequeña muesca consigues que la gente te vea feliz dejando así una estela que te haga ser inmortal. Simplemente hace falta reírse sin más
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Llorar
Por eso lloras de pena. Lloras de alegría. Lloras de miedo. Lloras de emoción. Lloras de tristeza. Lloras porque sí. Lloras por daño. Lloras de amor. Lloras de sueño. Lloras por soledad. Lloras de impotencia. Llorar a chorros. Lloras con las películas.
Lloras a lágrima viva. Lloras la digestión. Lloras el sueño. Lloras a las puertas y los puertos. Abres las canillas, abres el llanto. Empapas el alma, la camiseta. Inundas las veredas y los paseos, y salvas a nado de nuestro llanto
Asistes a los cursos de antropología, llorando. Festejas nuestros cumpleaños llorando. Atraviesas África, llorando. Lloras como un cocodrilo… si es verdad que un cocodrilo nunca deja de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por la boca, por el ombligo. Lloras de amor, de hastío, de alegría. Lloras el frac, el flato, la locura. Lloras improvisando. Lloras de memoria. Lloras toda la noche. Lloras todo el día. Llora. Llóralo todo, pero llóralo bien.
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Día nublado
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17 de octubre de 2006
Libre albedrío
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11 de octubre de 2006
[.....]
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6 de octubre de 2006
Un globo, dos globos, tres globos
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2 de octubre de 2006
SERIES DE MI INFANCIA
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