28 de febrero de 2007

Imaginación


Una cáscara de plátano de color negra y un olor a putrefacción, desagradable. Rompí una bolsa negra de plástico. Tenía el interior lleno de colillas, latas de cerveza vacías, un hueso de pollo, granos de arroz amarillo, y unos cuantos envoltorios de papel de magdalenas. Esa bolsa no me gustó. Me metí dentro del contenedor. Rebusqué entre el resto de bolsas, pero no había nada en buen estado que pudiera llevarme a la boca. Dejé el contenedor verde de la derecha y me fui al de la izquierda. Lo abrí con un poco de entusiasmo, con la esperanza de poder encontrar algo. Había más bolsas verdes y negras que en contenedor anterior. Eso, me alegró bastante. Empecé con las bolsas que había en la parte superior. Pensando que iba a ser más fácil encontrar algo servible. Rompí la primera y encontré resquicios de filete a la plancha, aún tenía el olor de recién hecho. Aquel olor que tantos años llevo añorando. Un poco más abajo, casi en el fondo de la bolsa, me encontré una mandarina. Sin tocar, en perfectas condiciones. Así que la cogí y la metí en mi carro. Carro que tiene veinte años, y es como mi casa ambulante. Sí, soy como un caracol. Voy vagando de un lado a otro. Pero con mi carro a cuestas.

Mientras metía la mandarina en mi carro, apareció una mujer rubia y despampanante por la acera de enfrente. Llevaba vaqueros ajustados, unas botas de montar a caballo que llegaban un poco más abajo de la rodilla, un abrigo marrón, bien sujeto a la cintura (por si acaso se iba a escapar) unas gafas con unas letras más grandes que las lentes. Ponía algo así como D&G, pero no sé lo que significa... El pelo suelto, al aire, dejando que el poco viento que hacía a esas horas de la tarde, lo movieran delicadamente. En su mano derecha, cerrada con un nudo, una bolsa del Corte Inglés. Paulatinamente se iba acercando a los contenedores. A través de las gafas veía como me observaba y sus gestos empezaban a convertirse en molestos y tensos. Llegó al primer contenedor dónde yo había mirado. Y, delicadamente, dejó la bolsa del Corte Inglés al lado del contenedor. No se dignó a mancharse las manos y mucho menos a abrir la tapa para meter la bolsa en el interior. Yo observaba apoyado en mi carro, mi querido carro. Y ella, vergonzosa, no fue capaz de mirarme. No intentaba seducirla y tampoco pretendía hacerle daño, sólo quería saber cuales eran sus intenciones. Una vez depositada la bolsa en el suelo, se fue por el mismo camino por el que había venido. Cuando torció la esquina, la curiosidad me invadió y decidí echar un vistazo al interior de la bolsa. Abrí el nudo con cuidado, y miré el interior... Un pequeño trozo de papel. Vacío en apariencia, pero le di la vuelta y leí una letra clara, redonda y segura: “Déjala volar”

21 de febrero de 2007

Hoy, levitaré.


Levitando. Desvariando. Creciendo hacia atrás. Y comiendo mandarinas. Vaqueros nuevos y jersey a rayas. Sombrero en punta. Blanca como la leche y ojos morenos como la profundidad el bosque. Descripciones barrocas. Palabras inglesas y alto standing social. Trabajo desaprobado. Cantando en italiano. Montando a caballo y consiendo calcetines. Cine tradicional. Frases absurdas. Adicta a los antidepresivos y tomando el sol a través de la niebla. Reflejada en el charco que hay en el segundo camino de tierra, después de pasar el castillo amarillo, lleno de banderas rojas. Tres pasos a la derecha y cincuenta hacia alante. Dos a la izquierda y uno hacia atrás.

20 de febrero de 2007

Bill Brandt


Yo nací en Hamburgo hace un par de siglos. Algo así como un siglo y tres años. Sí. He resucitado . Y he venido a contar mi historia a través de un blog que encontré en el ciberespacio. Supongo que te extrañará. Pero la vida da muchas vueltas. Tantas que he terminado resucitando, ya te digo.
A mis veinticinco años me trasladé a París. Esa ciudad bohemia, mística y moderna que tanto me gusta. Allí fue cuando empecé a tomar contacto directo con la fotografía, pero de un modo más profesional. Man Ray me contrató como asistente y crecí (fotográficamente hablando) a su lado. Me cansé de Ray. Era un hombre muy propenso a sacar las cosas de quicio y a obsesionarse con su trabajo. Así que a los tres años, le dije que me diera el finiquito y viajé a Londres a seguir mi carrera de manera independiente.
Londres no era como París. Tan propia de gente artista. Ahí solo se dedicaban a recibir a gente extranjera dispuesta a vender sus trabajos y a crear sus comercios. Los edificios, monumentos, fachadas y la gente eran tan diferente, que me puse una meta. Conseguir sacar toda aquella belleza de manera diferente. Haciendo fotografías a los edificios más famosos. Pero cuando le estaba cogiendo el "tranquillo", empezó la Guerra Mundial. Y el gobierno me contrató para que fotografiara todo ese momento: la apariencia fantasmagórica de las calles, la vida de la gente en los refugios y los daños que las bombas hacían... Así que sólo retrataba tristeza.
No te preocupes, vinieron tiempos más tranquilos, y gracias a ellos pude especializarme en la fotografía que me gustaba. La fotografía arquitectónica y social. Aprendí a captar los momentos oportunos. A saber escoger el momento en el que disparar mi cámara. Retraté a gente desconocida. Capté desnudos y me encantó transmitir la belleza de todos aquellos lugares londinenses que se quedaron con parte de mí.
Pero como vi, que no era suficiente para aquel pequeño público, que entonces encantaba y encandilaba con mis instantáneas, me propuse hacer pequeños montajes. Convirtiendo mi fotografía en algo original y lleno de creatividad. Conseguí mostrar una atmósfera misteriosa e irreal. Creé una nueva idea. Poner a mis modelos en primer plano (para destacar aquello en lo que quería que la gente se fijase) y en un segundo, espacios grandes (para todo aquel que quisiera curiosear). La verdad es que la vida así, me duró poco. Más que nada, porque morí hace algo así como... Deja que piense ... Cuarenta y seis años. Vaya, que estaba hecho un chaval. Pero, claro, en aquella época no todos vivíamos bien. Y menos, como se vive ahora.
Al escribir mi biografía, me he dado cuenta, de que en esos tiempos en los que yo era un pequeño gran joven, mis fotos no triunfaron tanto como triunfan ahora. ¡Vaya! quién me ha visto y quién me ve. Aquí con las nuevas tecnologías y mi nombre puesto en miles y millones de páginas interactivas. ¡Pone toda mi vida! Sólo les falta poner mis pensamientos... Todas mis grandes obras a un sólo "click"... Si me escuchara hablar Ray, creo que me mataría con el flash... Aunque creo que gracias a mi resurrección, he conseguido adaptarme bastante bien.
La verdad es que tampoco sé cómo he podido llegar a parar aquí. Creo que sí. Por el título. Porque veo que este blog ¿se llaman así no? No sé, pregunto, porque como ando tan perdido... Necesitaba un cambio, no sé si radical o no. Pero lo necesitaba. Así que resucité, puse los pies sobre la mesa, dejé volar mi imaginación (con la fotografía) y le di otro "atsiv ed ptnuP".

Fuentes: Uno, Dos, Tres, Foto.

17 de febrero de 2007

Citando, que es gerundio


"-Mi corazón es traicionero -dijo el muchacho al Alquimista cuando pararon para dejar descansar un poco los caballos-. No quiere que yo siga adelante.
-Eso es buena señal -respondió el Alquimista-. Prueba que tu corazón está vivo. Es natural que se tenga miedo de cambiar por un sueño todo aquello que ya se consiguió.
-Entonces, ¿para qué debo escuchar mi corazón?
-Porque no conseguirás jamás mantenerlo callado. Y aunque finjas no escuchar lo que te dice, estará dentro de tu pecho repitiendo siempre lo que piensa sobra la vida y el mundo.
-¿Aunque sea traicionero?
-La traición es el golpe que no esperas. Si conoces bien a tu corazón, él jamás lo conseguirá. Porque tú conocerás sus sueños y sus deseos y sabrás tratar con ellos. Nadie consigue huir de su corazón. Por eso es mejor escuchar lo que te dice. Para que jamás venga un golpe que no esperas"

Un poco más

¿Me guardas un secreto? Mira, es muy fácil. Yo te lo digo, lo guardas, me ayudas y no dices nada. Sólo consiste en eso. Puede ser algo complicado a la hora de no decir nada. Pero si realmente quieres ayudarme, lo guardarás. Tiene que quedar entre tú y yo. Nadie más debe saberlo...
La cabaña estaba rodeada de un campo de espigas. El aire azotaba el trigo. El pueblo más cercano, a trece kilómetros. El cielo gris, con ganas de llover. La humedad se respiraba en el ambiente. Mis ojos llorosos y la voz quebrada. Un silencio intenso, me escuchó cuchichear...

16 de febrero de 2007

Agua, viento y niebla

... "Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii" un sonido agudo y chirriante, me despertó de la siesta. Pensé que era el teléfono. Lo cogí y contesté: "¿Sí? ¿Diga?... ¿Hola? ... ¡Ah! Es la cafetera. Puede colgar..." Me levanté del sofá y me dirigí a la cocina. Apagué el té que estaba en el fuego. Alcancé una taza gruesa y con dibujos abstractos. Me la compré en París. Tomar el té en esa taza me hace recordar el viaje. Serví la taza, le puse leche y me lo bebí de un par de tragos. Después de meter la taza y la tetera en el lavaplatos, me senté en el sofá de piel azul del salón. A mi derecha, la ventana. A mi izquierda, la mesa auxiliar con el libro de lectura. Mi cabeza tiene un dilema. No sabe si dejar que el sol de la tarde elimine todo el malestar general que me ha causado el día de ayer. O leer el libro y mantener la cabeza ocupada. Miro por la ventana, todo parece tranquilo. Algo que me incomoda. El dilema, se acentúa".
Parece ser que ayer, no fue mi mejor día. Me escuecen los ojos. Creo que es lo que tiene llorar. Pero pienso... ¿hacía cuánto tiempo que no lloraba? Y me respondo... Algo así como nueve meses, desde el día 25 de junio. Así que reflexiono: "Creo que ha merecido la pena". Aunque el dolor de cabeza no se va con un día de compras, ni comiendo chocolate, ni escuchando Mr. Brightside. Pero siempre queda algo, una simple frase: "Todo lo que baja, vuelve a subir".
Los cúmulos de cosas, los estratos de impotencia, y los cirros que dejaron tu llamada el día de San Valentín, creen que ayer, me dejaron resaca y me impidieron dormir. Se juntaron con un chaparrón de día. Aunque el documental de la mañana, me hizo olvidar. Siguió el trueno de la clase de Historia, la cual me deprimió por el hecho de estar sólo diez en clase (durante toda la semana). Los relámpagos de la soledad a la hora de comer, dejaron un vendaval de pensamientos. Pero aún así, la tarde empeoró. Las escaleras que suben hacia la esperanza, se derrumban a medida que alcabzaba los peldaños. Una puerta se abrió y un comportamiento impropio me destruyó. Pero ya no hay vuelta atrás. Eso sí, la frase del día fue: "Te veo en septiembre"

10 de febrero de 2007

Ausente

7 de febrero de 2007

Intentando desconectar

Después de la entrada anterior, no te esperes gran cosa. No es que sea mi día. Ni mucho menos, pero quiero mantener la mente ocupada, por lo menos hasta las cinco y media de la tarde. Así que he intentado desconectar buscando cosas interesanes, descubriendo noticias, leyendo periódicos, empapándome de cultura, observando fotografías de fotógrafos (siento ser repetitiva) profesionales... Vaya, subiendo un poco a mi nube, que la tengo un tanto abandonada. No quiero tocar el tema.
Así que he puesto dirección Internet con mi GPS personalizado, unas cuantas páginas de favoritos y cuatro "clicks" de ratón. He llegado a buen puerto, obviamente, sino, no escribiria esto, y he descubierto millonadas de blogs y páginas de interés. Me podría pegar aqui todo mi tiempo de estudio de "Super Pájaro Loco" para describir cada uno de los descubrimientos interesantes y humorísticos (muy necesitado por mí) que he encontrado, pero seré breve, tal vez un poco escasa, pero es lo que tiene.


- Mi primera parada fue en esta página. Es un blog muy interesante y con cierto grado de humor. Es de un taxista de la capital, Madrid. Y escribe una gran cantidad de conversaciones y anédotas que ha tenido en su vida profesional como taxista. Así que si quieres echarte unas risas y sentirte identificado/a con lo que este taxista cuenta, no dudes en hacer "click" en el enlace.

- Mi segunda parada, fue a parar un poco más lejos. Allá por el espacio, las estrellas, la luna, el sol, los planetas, y todos aquellos componentes que tiene el universo. Poco conocido para muchos y muy interesante para otros. A mí me encanta la astronomía, ya lo comentaba en un post en un blog muy visitado por mí, así que os dejo el enlace al segundo blog que me gustó. Además despeja muchas de las dudas que se presentan a la hora de interesarte por este tema. Así que a la vez de ser galáctico, es informativo.

- Por último, como muy recomendado, pondré un blog de mi "especialidad" lo pongo entre comillas, por el simple hecho de que todavía no he terminado la carrera, así que por ahora, no puedo decir que sea especialidad, pero como me gusta, y disfruto con ella, la llamo así. Este blog publicitario, puede que lo conozcais, ya que su dirección es blogpublicitario.com.

Para terminar, pondré un punto final. Sí de esos que no tienen sentido, porque ya no sabes qué más contar, así que como última cosa, pondré un último enlace de otro blog, pero este es de curiosidades y sobre todo aquello que se puede encontrar en Internet.

Navega y encontrarás.

5 de febrero de 2007

Querido Nadie


Miro una obra de teatro desde las butacas. Observo a los personajes, el telón, el apuntador, la orquesta, el montaje, el escenario, los decorados... Pero soy la protagonista de la historia. Con mi personalidad, mis preocupaciones, mi estrés, mis defectos, mis virtudes, mi cansancio, mis gustos y mis odios. Todo gira entorno a una cosa, a mí. Desde el principio hasta el final. Me gusta observar cada una de las cosas que pasan a mi alrededor, pero no me gusta que esas cosas que observo, me perturben a mí y a mis circunstancias. Soy como esa gárgola situada en la Catedral Nôtre Dame de París. Sentada en algún lugar, dejando que el agua de la lluvia caiga por los canalones de mi estructura. Limpiando mi superficie y dejando que el sol estropee el pedazo de roca que soy. Me gusta esa posición que tomo, en el claro-oscuro. Soy como la criatura que parece no cansarse de examinar la vida de la provincia y de sus habitantes.

Hoy estoy desmotivada. Y todo por una serie de circunstancias que se han dado a lo largo de la semana. O por hache o por be, se me han ido las ganas de todo. Estoy indignada, desmotivada, enfadada y muy, muy quemada. Y todo por que la organización que rige mi día a día, se está yendo a pique. Siempre hay fallos, y de ellos se aprende, pero ya estoy harta de que me traten como a una tonta, que me hagan cosas para callarme la boca y para que deje de discutir y protestar. No son siempre justas las medidas que se toman, pero todas estas medidas tomadas, están puestas para bien de pocos. Así que hoy, yo desde mi gárgola, quiero reivindicar.

Quien sepa leer entre líneas, sabrá perfectamente de qué estoy hablando, y quien no sea avispado y no entienda ni un pijo de qué va esto, por lo menos que se quede sentado mirando la preciosa foto de esa gran ciudad. Que siempre estará conmigo y yo, siempre estaré con ella. París huuuhuuu! c'est pour moi! La verdad es que me han entrado ganas de escribirlo en francés, pero por perjuicios de tiempo, escasez de recursos (como vocabulario) y mi desmotivación, he preferido dejarlo "clarito" Tralará.