29 de marzo de 2007

Better together


Acabo de sentarme tranquilamente en el sofá. Mira tu que horas. Son casi las doce de la noche y todavía no he conseguido un poco de tiempo para descansar. En fin. Esta tarde me he escapado a Fnac. Es uno de los métodos más infalibles para evadirse ¿lo has probado alguna vez en ese sentido? La verdad es que es genial. La razón de mi visita a este paraíso terrenal, ha sido la compra del Manual de Estilo del País para aprender y saber escribir. He bajado a la planta de libros y he preguntado a uno de los "propios" (designados así por mi padre a las personas que trabajan en un sitio y que están abiertos a cualquier tipo de consulta, pero sólo de trabajo) si tenían tal Manual de Estilo. Y me han contestado que no lo tenían. Entonces he pensado en dar una vuelta, de estas pequeñas en las que te dedicas a observar. Mirar novedades y poco más. Pero mis pies ¡andaban solos! Ais ... A esas alturas, mi remedio, ya había desaparecido.

He visualizado libros muy interesantes, grandes, bonitos, baratos, de título llamativo, de tamaño considerable, en el sentido de llevarlo en el bolso Vs mochila, y esas cosas. También he visto autores conocidos y de esos que no conoces, pero que lees la parte de atrás con interés. Poco a poco mi alegría iba en aumento, porque me han encantado los libros edición de bolsillo. Me he decantado por escoger libros de autores conocidos, de los que ya me he leído un libro o dos. Sólo hasta que termine el mes de abril y mayo. A partir de entonces, he decidido que voy a innovar. He mirado, leído lomos del derecho y del revés. He encontrado uno de Juan José Millás titulado "Papel mojado", del que me ha gustado el título. Otro de Jorge Luis Borges que leí una crítica en una revista y me llamó la atención. Y el tercero es de Eduardo Mendoza, que lo he escogido por el título también. Sísísí. Este título es muy mío, mira es este: "El laberinto de las aceitunas".

Poco a poco me he auto-convencido de que tenía que dejar de mirar libros, porque sino, arrasaba con mi sueldo, el de mamá, el de papá, y el de mi hermano no, porque no tiene, que sino, ahí estaba yo para gastarlo. Ese ha sido el momento en el que he procedido a subir a la planta de arriba del todo, la de música. Iba con ganas de innovar también (y de gastar, por si todavía no te has dado cuenta). He empezado con el mismo sistema de los libros y claro, he terminado fatal. He mirado ofertas, ofertas y me he dado cuenta de que dos de mis grupos que están en mi "ranking " personalizado de los 25 primeros, tenían sus discos a un 20% de descuento. Y ahora que la música está cara, se agradece que hagan este tipo de cosas. Me he comprado el disco de Jack Johnson, ese tan genial que canta la canción de Breakdown, UpsiedeDown, Better Together y muchas canciones más. Y el otro es de un grupo que no conoces, pero te lo recomiendo. Se llaman Kaiser Chiefs y la canción que me encanta es "Everyday I love youless and less" muy alternativa, ya sabes.

Así que he salido de Fnac con unos cuantos libros y otros tantos discos. Pero no he comprado lo que tenía que comprar. Así que me he ido al Corte Inglés (otro paraíso terrenal literario). Ahí, el Manual de Estilo, sí que lo tenían. Puedo prometer y prometo que he conseguido abstenerme de mirar los libros. Madre mía, no pensaba yo que esta "enfermedad literaria" me iba a dar tan fuerte en tan poco tiempo. ¡Bufffffff! Ahora ya estoy servida en ese aspecto. Así que aprovecharé mis trayectos en autobús, las tardes muertas (si consigo tener alguna) y los momentos en mi rincón para poder leer y escuchar música a la vez.

El audio que pongo con esta entrada va a ser .... "Better together" de Jack Johnson. Porque dice algo así como: [...] It's always better when we're together. We'll look at the stars when we're together. It's always better when we're together [...] Y como cada uno aplica el sentido de las canciones a lo que quiere, yo lo aplico a los libros y a mí, que en un tiempo considerable, ya son como una prolongación de mis manos.

27 de marzo de 2007

Hoy es día de cosas favoritas


¿_Por_qué_Paris_es_tan_dorado_?
Mirara_donde_mirarara_,
elegancia_
Si_fuera_parisina_fumaría_con_boquilla_
seguro_...

... Me ha entrado la melancolía después de ver Amelie...

Extraños hábitos


Por alguna extraña razón respiro. Abro la boca cada vez que miro al techo. No puedo morderme el codo. No puedo estornudar con los ojos abiertos. No puedo morderme las uñas si las tengo pintadas. No puedo escuchar la televisión y leer el periódico a la vez. No puedo evitar que, cuando alguien como pipas, comer yo también. Sonrío cada vez que saludo a alguien. Ver los cuatro capítulos seguidos de C.S.I. Leer todas las mañanas en el autobús. Todas las tardes en el autobús. Y todas las noches en mi rincón. No puedo evitar contar el tiempo que queda. No puedo imaginar mi vida sin mi "barco". No me gusta que llueva los días que estoy triste. No me gusta presentir lo que va a pasar.Pero, por alguna extraña razón, sigo respirando.

25 de marzo de 2007

Concierto Rythm & Blues


... Ayer hubo un lugar en el que los tubos de cerveza se levantaban solos. Los extintores se convirtieron en improvisados percheros. Las luces del escenario bailaban solas. La voz de Ana dejaba rasgado el ambiente cantando blues. La guitarra con barba hacía solos impresionantes. El bajo marcaba el ritmo con la batería mientras la guitarra eléctrica reforzaba y empujaba con fuerza la voz femenina. Y fue entonces, cuando aprendí lo que es el soul de barra de bar. Mientras tanto, los hielos del vaso de agua encima del buffle, se convirtieron el colores fríos. Y el ambiente impregnado de humo de cigarrillos, dio paso al nacimiento de una nueva banda. Una banda de rythm and blues. Un concierto espectacular...

23 de marzo de 2007

Sólo quiero respirar


Largas charlas de principiantes sobre temas casi adultos. Se puede arriesgar porque sabemos que cada día es diferente. No intuiremos por dónde nos moveremos, ni a quién conoceremos mañana... Por eso se puede vivir sin preocuparse de cómo mirarán o qué pensarán los demás. Todas las emociones las sentimos mil veces más fuerte que cualquier otro, viviendo siempre al límite y sin pensar demasiado en las consecuencias... Los años pasarán, y todos cambiaremos. Pero hasta entonces, yo sólo quiero respirar.

22 de marzo de 2007

Mesa de luz


Cuando la lluvia escampa, charcos deja. Me gustan los reflejos, me gustan los charcos. Pero lo que más me gustan son los reflejos en los charcos. Son distorsionados, elegantes, nada perfectos. Se ven con cualquier luz y además son como espejos. Siempre muestran la realidad.

21 de marzo de 2007

¿Primavera?


Dicen que el día 21 de marzo es el día que llega la primavera. Pero a ver, ¿cómo va a llegar la primavera con el "buen" tiempo que está haciendo? Esto no hay quien lo entienda. He estado leyendo (uis...) pronósticos del tiempo, ahora que estoy en casa y no me puedo mover porque mi ... no sé cómo llamarlo... (¿?mal estar general, dolor de cabeza sumo y estómago hecho...¿? bueno, lo dejo aquí) no me lo permite. Además de ver las noticias a todas las horas habidas y por haber. También leer los periódicos e investigar de dónde se sacan que hoy llega la primavera.

Se supone que primavera es sinónimo de buen tiempo, flores, muchas, muchas alergias, orugas, chaquetas andantes, nada de manga corta, tampoco abrigos, viento escaso (menos en Zaragoza, que el Cierzo no da respiro a ninguna estación). Tomar unas cuantas tapas en una terraza sin necesidad de llevar paraguas, pegarse con "super-glu" (o loctite - para aquellos que sean tiquismiquis-) a la silla, o esconderse debajo del abrigo porque el viento se te mete por el cogote. Eso, en un mundo "normal".

Pero... la cosa está cambiando. Y mucho. Ahora el invierno llega con la primavera, el verano llega con el otoño, y el otoño llega con... ¿el invierno? ¡Houston! tenemos un problema, ¡la primavera ya no existe, está desapareciendo! Se está convirtiendo en un "remix" de estaciones, en la cual, no hay quien se aclare. Y sólo se producen gripes, resfriados, dolores de cabeza, y descontento general. Sin contar la incomprensión general y el cambio de la expresión "cambio de estación" por "no entiendo nada".

En la primavera del ¿S. XXI? o debo decir ¿la primavera del 2007?... Nieva, sales volando como Mery Popins. El sol sale, pero no calienta. Las plantas ya no nacen, se mueren de frío. Las nubes nunca desaparecen. Llueve lo que no ha llovido durante el invierno o el otoño. Y las previsiones del tiempo sólo dan nubes, un poquito de sol, frío, mucho frío, al igual que viento, demasiado viento, una temperatura máxima de 9ºC y una mínima de -1ºC.

Yo creía que esto sólo pasaba en Zaragoza, pero no, está pasando en el resto de la Provincia, la Comunidad y en el resto del país. En Canarias que siempre en los mapas del tiempo salía un sol, ahora hay una nube de aspecto bochornoso. En Baleares que colocaban una nube con sol, sólo aparece la nube de color gris. En el centro de la Península había nubes, nubes con sol, pero ahora ya hay lluvias, lluvias y una banderita que indica la dirección del viento. Y en Aragón que apenas nieva, es el único sitio del mapa en el que está el "asterisco" grisáceo y blanquecino que indica que va a nevar.

Esperemos que esta "bola" que da vueltas sobre sí misma y, a su vez, alrededor del sol, pueda llegar a entenderse. Que nos entienda a nosotros. Que deje de causarnos estragos en nuestro día a día, y que, sobre todo, evite causarnos resfriados y algún que otro atolladero de cabeza. Que se entienda a sí mismo, y luego ya, que nos lo explique a los demás. Y que por favor ... deje de hacerme sacar las maletas de verano y de invierno un día sí, otro también. ¡Qué ya no me cabe más ropa en el armario! Por favor, por favor ...

18 de marzo de 2007

Piedras en el fondo y a lo largo del lago


(...) A Agatha le gustaba pintar su estado de ánimo en las finas piedras que recogía cada mañana en el parque. Intentaba normalmente escoger más de dos, y que siempre fueran par. Los días estaban llenos de altibajos y no podía tener escasez de estas piedras para retratar su interior en ellas. Pasado el día, antes de dormir, bajaba por una pequeña escalera situada a la derecha de su ventana. Dejaba sus zapatitos en un rincón y corría descalza por la hierba hasta que el suelo se convertía en arena y comenzaba a sentir el agua. Entonces dividía su día, las malas piedras eran tiradas con furia, asegurándose de que cayeran en lo más fondo de su pequeña laguna. Por el contrario, las buenas se lanzaban esquivando el viento y salpicando agua, dando saltos hasta que se dejaran de ver, metiéndose en el lago con sutileza. Acabado su día en el lago, sabía que podría dormir bien. Lo malo en el fondo y lo bueno a lo largo por siempre (...)

No tengo ni escalera al lado de la ventana, ni un lago donde lanzar piedras. Pero ahora duermo bien. Sobre todo después de mil Ágathas escritas en varias hojas sueltas y revueltas en la caja de los escritos.

15 de marzo de 2007

¿Dónde esperar, si no es frente a una ventana?


¿Dónde esperar, si no es frente a una ventana? ¿Sabes? Ayer me di cuenta de esas sabias palabras. Leídas no sé dónde, no sé cuánto tiempo hace. Esas que decían que hace falta hablar y escuchar bien, al mismo tiempo... Ayer me pasé media tarde escuchando y analizando (demasiado quizás), pero aprendí cosas... Cosas sobre lo que se és, sobre lo que se deja de ser; sobre lo que se quiere ser y lo que no...De liberaciones varias, creo...Palabrería sin más. Palabra que lo dice todo, sin decir nada. Pero siempre dando una serie de matices inimaginables para cualquier otro grupo de letras que pueda adquirir sentido cuando se junta...

¿Qué tal el día? Yo con clases, clases y más clases. Apagada como un cigarrillo en un cenicero. Pero con ganas de ir a un concierto de jazz esta noche. Incluso de mirar mi luna a través de mi ventana. Pero para eso, necesito que mi mundo deje de girar.

13 de marzo de 2007

Sí, leo entre tres y cuatro libros al mes


Hoy he tenido una experiencia nueva en clase. Estaba en Géneros Periodísticos, cuando la profesora nos ha entregado un artículo del libro “Cuadernos de periodistas”. Este artículo contaba el mal uso que hacen varios periodistas al utilizar verbos incorrectos cuando redactan las noticias. La profesora ha notificado, también, que ahora las normas de corrección ortográficas van a ser muy estrictas, por el hecho de estar estudiando en una facultad de comunicación (algo que me parece genial).
Acto seguido ha preguntado cuántos libros nos hemos leído en el último mes. Es decir, desde el día 13 de febrero, hasta el día 13 de marzo. Nadie contestaba. Todo el mundo callado. Pero yo, he dicho mi respuesta. Entre tres y cuatro libros al mes. Mi respuesta, automáticamente, ha creado una serie de abucheos y calificaciones de mentirosa.

La profesora ha dicho, que ella, no se los lee. Con lo cual, me ha dejado en ridículo. Bien. Eh aquí mi gran decepción. ¿Por qué nadie ha dicho, puede ser? ¿Por qué a todo el mundo le ha sorprendido? ¿Por qué nadie se lo ha creído? Me ha parecido alucinante. En serio. No puedo llegar a explicar, como a la gente le extraña tanto. Si no leen, no es mi problema, pero si se lee, que ya es algo poco común, por lo menos que piensen: “Bueno, no está mal”. Incluso puedo llegar a pensar, que realmente, les ha sorprendido. Pero no lo entiendo. No. Es algo así de simple.

Cada uno busca tiempo para hacer las cosas que quiere. ¿No? Vale, bien. Yo utilizo mi tiempo para lo que quiero. Tengo tres cuartos de hora de mi casa a la universidad y de la universidad a mi casa. Si lo sumas, es hora y media. La puedo emplear como quiera ¿Verdad? Bien, perfecto. Entonces ¿Por qué no lo puedo utilizar para leer? Si leo hora y media todos los días, las cuentas salen ¿Verdad? Entonces ¿Por qué se extrañan tanto? Ya sé que no tengo que dar explicaciones a nadie. Pero ha sido tan humillante y ruinoso; que acto seguido he hecho una lista de los libros que me he leído desde enero hasta marzo. Y he sacado la siguiente:
- “La mujer del viajero en el tiempo” de Audrey Niffenegger.
- “Cómo ser buenos” de Nick Hornby
- “Mr. Vértigo” de Paul Auster
- “El país de las últimas cosas” de Paul Auster
- “En picado” de Nick Hornby
- “Tombuctú” de Paul Auster
- “El embrujo de Shangai” de Juan Marsé
- “El libro rojo de las marcas” de Lusi Bassat
- “Memorias de un hombre invisible”
- …

En definitiva. Si los cuentas, son nueve ¿no? Hasta ahí llegamos. De acuerdo. Entonces pensemos: tres meses y nueve libros. Si sacas la media, son tres libros por mes. En serio ¿Leo tanto que asusto? O ¿Se asustan porque leo? Lo siento, pero no puedo llegar a entender nada. Me parece tan fuerte ser tratada de mentirosa y abucheada, que de repente, me ha abrumado la tristeza y la impotencia. Me han entrado ganas de llorar, pero he me he analizado, y me he dado cuenta de que no merece la pena. Y ya sé que estoy dando vueltas a lo inmóvil (no es la primera vez, ni será la última que me pase) pero es algo que no puedo evitar. Siento ser vulgar, pero me ha jodido tanto…

PD: Además ayer, puse una foto con forma de libro. No quiere decir que mi escrito lo sacara de un libro, no. Lo escribí yo. Pero la fotografía y los libros me gustan. A la vez que me gusta leer y hacer fotos.

12 de marzo de 2007

Todo está en los libros



Típica foto de mujer ricachona. De dedos gordos, rechonchos. Uñas que, cuando te aprietan el moflete, te dejan marca. Manos morenas de veranear e invernar en cualquier lugar en el que pegue el sol a diestro y siniestro (que viene del italiano a diestra y siniestra). Pasea a su perro metido en el bolso. Siempre es un Yorksire, pero no siempre es el mismo. Los labios pintados de color rojo saltón. Nariz con verruga. De estas que, por mucho que quemes, nunca llegará a desaparecer. Ojos negros, pequeños, profundos y rodeados de una sombra verde esmeralda. Pelo alborotado, abultado y con tupé trasero. Color castaño, sin canas, ni conservantes pero sí colorantes. Viuda, sin marido, del que hereda la fortuna y con la que vive día a día, mes a mes, año a año. Casa elegante, acogedora, y con chimenea todavía sin estrenar.

De sus manos siempre cuelgan billetes de quinientos. Nunca tiene cambios, y mucho menos suelto. No tiene nietos ni hijos. Con lo cual, no da propina a nadie. Sólo al jardinero que de vez en cuando, le poda las plantas de menta del jardín. Las gargantillas, pendientes y anillos le sobran. Pero siempre, en su dedo meñique, luce el anillo de poderío, soberbia, y autoridad. ¿Cómo te la imaginas tú?

8 de marzo de 2007

Mi barco


If life is a river and your heart is a boat . And just like a water born to float. And if life is a wild wind that blows way on high. And your heart is Amelia dying to fly. Heaven knows no frontiers and I've seen heaven in your eyes. And if life is a bar room in which we must wait around the man with his fingers on the ivory gates. Where we sing until dawn of our fears and our fates. And we stack all the dead men in self addressed crates. In your eyes faint as the singing of a lark, that somehow this black night. Feels warmer for the spark, warmer for the spark. To hold us until the day, when fear will lose its grip, and heaven has its way. Heaven knows no frontiers. And I've seen heaven in your eyes.

If your life is a rough bed of brambles and nails, and your spirit's a slave to man's whips and man's jails. Where you thirst and you hunger for justice and right, and your heart is a pure flame of man's constant night. In your eyes faint as the singing of a lark, that somehow this black night, feels warmer for the spark. To hold us until the day when fear will lose its grip, and heaven has its way. When all will harmonise and know what's in our hearts, the dream will realise. Heaven knows no frontiers. And I've seen heaven in your eyes.

6 de marzo de 2007

Aislamiento proporcional


Siempre he buscado un sentido a las cosas. Y dar una explicación a todo lo que pasa por mi cabeza. Pero cuando era pequeño, me gustaba buscar el sentido a otras cosas. Por ejemplo, salía a la calle los días de lluvia con el barco de madera que padre me regaló por mi octavo cumpleaños. Buscaba los reflejos de las velas, los mástiles y el timón en los charcos que la lluvia dejaba en la calle. Montaba a las hormigas en la proa; y a las arañas en la popa. Dejaba que el viento húmedo moviera el mástil mayor y mis pequeños marineros navegaran por las calles. Y cuando había ráfagas, me sentaba en un banco a ver como mi fantástico y perfecto barco, surcaba los "mares" de la ciudad. Pero ahora, las cosas ya no son lo mismo. A mi barco se le rompió el mástil menor en una de esas tormentas. Las arañas, cayeron en las profundidades de los charcos, convirtiéndose en auténticos náufragos. Los reflejos se borraron, y la proa de mi barco terminó estampada en una de las patas de un banco por un fuerte vendaval.

Intenté reparar los daños, pero mi barco, ya no volvió a ser el mismo. Ya no surcaba, tampoco navegaba y, mucho menos, podía llevar marineros a bordo. Por culpa de esa tormenta, tuve un trauma. Un trauma que llevó mi infancia a la ruina. Los días de lluvia, que dejaban en mí un dulce recuerdo, se convirtieron en días de aislamiento proporcional. Dejando en mí, cada uno de los momentos que había vivido con mi barco. Añoraba los días así, eran perfectos. Pero se rompió y no obtuve reparo. Ahora, cada día que veo charcos, llueve, hay ráfagas de cierzo, pienso en aquel barco. Mi barco, mi único y estupendo barco; del cual, yo era capitán.

3 de marzo de 2007

Lista de la compra



Un kilo de mandarinas para la captar la vitamina C de todos los males. Un colador para quedarme con todo lo bueno. Unos bigotes para pasar desapercibida. Un par de pies para caminar sobre seguro. Un vestido de tulipanes para llevarte siempre conmigo. 3000 horas de música para estar inspirada todos los días de mi vida. Un pintauñas de color frambuesa para poner color a mis manos, que van a mover el mundo. Un cajón de arena para llenar lo más pequeño, para construir castillos a modo de retos, y enterrar las cosas que no quiero volver a ver. Un río para gritarle mis penas. Un pincel para pintar los fallos.
Mil miradas para mil momentos. Una sonrisa para la gente a la que quiero. 250 libros para mis ratos de soledad. Una guitarra para dejarme llevar por mi inspiración. Una cuerda para ahorcar los problemas. Una cámara de fotos para captar los momentos que merecen la pena recordar. Diez minutos cada día para recapacitar. Un balance de alegría. 2598 cafés para tomarme yo sola y sentir el placer de tomarlos. Tres sorpresas, una para cada trimestre.

Seis viajes, uno cada dos meses. El primero a París, para encontrarme conmigo misma. El segundo a Londres, para llenarme de cosas materiales. El tercero a Grecia, para completar mi cultura. El cuarto a Egipto, para perderme por la inmensidad del desierto y completar mi sesión de amaneceres. El quito a Brujas, para ver hadas y duendes. Y el sexto a Buenos Aires y México, para hacer feliz a Cruz.
  
Un día intensivo con Álvaro, que le echo de menos. Tres días con mi primo, que dan para mucho. Un submarino para cuando no quiero ver a nadie. Una manta que me de calor cuando tengo frío. 365 sonrisas, una para cada día. Dos médicos, uno para mi abuela y otro para mi abuelo. Un ángel de la guarda para mi hermano. Una brújula para no perder el norte. 1842 minas de portaminas para escribir lo que me pasa en cada momento por la cabeza. Una bombilla para saber que tengo ideas. Una luz que oscurezca mi sala de estar cuando no pienso en nada; que aunque ya la tengo, para que dure para siempre.

Un mar para ser más salada. Momentos con hipo para que mi vida tenga días que me dejen sin respiración. Dos ordenadores, uno para redactar mis escritos; y otro, para las fotos, internet y conversar con mis amigos. 2 millones de palabras al mes, todo para tener siempre algo que decir. Tres horas de silencio al día, sólo para descansar. Un verano normal, tranquilo, pausado y relajante. 800 baños de espuma, sólo para quitarme el estrés. Tres kilos de chocolate para que me duela la cabeza. 700 horas en el gimnasio. Seis pares de zapatos de seis colores diferentes para tener seis tipos de ánimo distintos. 4567 pares de calcetines a rayas para hacer montajes. 19 conciertos para pasármelo bien.

Tener 458 planes alternativos y cambiar de plan cada cero coma. 20 segundos de oscuridad. Cinco palabras en francés y ocho en inglés, sólo para sentirme más internacional. Mil porqués para explicar mis estados de ánimo. Una bolsa con queso rayado. Dos agujeros, uno de entrada y otro de salida; la parte del medio será para cuando no quiera salir de cada uno de mis agujeros. Cuatro bufandas, una para cada mes de invierno que sean largas y calientes, para poder esconder mi mirada cuando no quiero ver lo que hay a mi alrededor. 800 palabras cariñosas para saber qué decirme cuando esté triste. Y mil “gracias”.