28 de abril de 2007
Mi rincón favorito de Madrid
Un acordeón ha amenizado nuestros viajes en metro con música parisina. Los pies han pisado con fuerza el andén y dejaron anécdotas en cada una de las estaciones. Mil pitidos han sonado en el metro al cerrar sus puertas. Cada vagón encerró una historia repleta de imágenes transparentadas en el cristal. Los asientos vacíos han evocado ausencias, y entre una parada y otra, dos pequeñas pizpiretas empezaron una nueva historia en Madrid.
Viajes de ida y vuelta interminables en autobús. Conversaciones de infancia en los asientos traseros del autocar. El pijama olvidado en otra cuidad. Calcetines desparejados no encontrados al final de la maleta. Un cepillo de dientes desaparecido, aunque será que no lo has cogido. Unas vistas poco agradables desde la gran ventana del hotel, obras. Sueño en las primeras horas. Conferencias actuales e interesantes. Notas tomadas en un cuaderno tamaño cuartilla con letra ileligible. Paseos andantes bajo una capa de lluvia interminable, calle arriba, calle abajo. Compañía de una madrileña que ya echábamos de menos. Perfectos y preciosos monumentos adornando la gran ciudad. Sol, Preciados, Gran Vía, Alonso Martínez, Colón, Serrano, Goya y Méndez Álvaro; andamos por las calles desgastadas de Madrid.
Nos dejamos llevar por el vaivén del metro, aterrizando en el Hard Rock y dejando que tu sueño se hiciera realidad. Estuviste en una nube toda la comida, no pudiste pronunciar palabra ni probar, apenas, bocado de los aros de cebolla, patatas asadas y alitas de pollo con salsa barbacoa. Transporte de vuelta a la universidad donde recibimos una genial comunicación. Y un café en Starbucks acompañadas por los dos tortolitos de Madrid. Vimos Atocha, el Ministerio de Agricultura, el Retiro, al que Sara llamaba "Jardín Botánico". Fotos, miles de fotos. Y a las nueve otro metro con destino a La Latina. Noche embriagada de cañas, patatas con huevos escalfados, historias internacionales y unos cuantos cotilleos. Vuelta en metro, repaso del día, sueño retrasado y caímos muertas en el hotel.
Mañana despejada. El Palacio Real nos esperó quieto en su sitio, no se movió. Intentamos entrar como Pedro por su casa, pero el guarda bizco nos lo prohibió. Bebimos artísticamente agua de las fuentes del jardín Real, subimos interminables escaleras con dirección a la calle Ferraz, pero no llegamos a descubrir dónde se encontraba. La Almudena, la Guardia Real a caballo y los anuncios de concienciación vial nos hizo recordar que era hora de ir a comer. Recogimos las maletas y dejamos el hotel. Una tarde tranquila y vuelta a la estación. Estación repleta de gente, maletas colocadas de manera desordenada en el maletero del autobús, sillones vacíos y nuestro viaje terminó donde empezó.
hora
17:08
Etiqueta
Asistí,
Viajes
2
puntos de vista
22 de abril de 2007
Construyendo castillos en el aire
Vivía en una calle de poetas, rodeada de literatura y se había convertido en una autora de escritos. Las obras de arte estaban guardadas en una caja. Y esta caja, metida en un cajón cerrado con llave en el fondo del armario. Le gustaba contar los reflejos de la luna en los coches a través de la ventana todas las noches. Pero a veces, su inoportunidad, no le dejaba vivir esos pequeños vicios confesables. Soñaba con veinte segundos de oscuridad para poder perder el norte en cada uno de sus días. Aristóteles amueblaba su cabeza, los personajes fantásticos se adueñaban de sus pensamientos y le permitían recrear su curiosidad e imaginación.
Pilotaba historias, coloreaba tulipanes y cantaba canciones de mil artistas. Caracoles con antenas, zapatillas colgadas de sus cordones en la pared y los paseos calle arriba, calle abajo, le permitían conocer su alrededor. Tiraba piedras a los lagos, tomaba té de hadas y volaba en aviones de papel hacia ningun lugar. Su casa estaba llena de post-it y las listas de la compra eran extrañas. Construía castillos en el aire y emprendía viajes largos. Primero se quitaba los zapatos, se ponía ropa cómoda, y sentada en el suelo con las rodillas cruzadas, elegía cuidadosamente uno de los discos de su colección.
hora
19:26
Etiqueta
Caja de zapatos
0
puntos de vista
20 de abril de 2007
Tonterías
Me gustan las mayúsculas, los puntos, las comas, los acentos, las diéresis, los puntos suspensivos, el etcétera, las sílabas y los puntos aparte. Las palabras completas, las frases inacabadas y los párrafos escasos de conocimientos, casi tanto como esto. Me vuelven loca los puntos suspensivos, los fonemas, las sílabas, el sonido de la letra "z", las cinco vocales, los palíndromos, los signos de exclamación, las "ç", los diptongos y los hiatos, las palabras que no se dicen, las frases que se susurran, los poemas que se cantan, y lo que yo escribo.
hora
21:27
Etiqueta
Caja de zapatos
1 puntos de vista
Tengo un iglú en un invernadero
Tengo un iglú en un invernadero. Sí, un iglú en un invernadero. Creo que te imaginarás un iglú así de color azul-blanquecino hecho con bloques de hielo, con una puertecita ovalada por la que te tienes que agachar para pasar. Además, seguro que piensas que tiene chimenea y que en su interior no hace frío. Que hay una pequeña mesa en el centro. Sobre ella libros y miles de folios escritos. En la parte derecha, un pequeño circulín, creerás que es una cama redonda y que te las verás y te las desearás para imaginarte como duermo ahí... Quizás te imagines también que al estar dentro de un invernadero, el hielo no se derrite. Y que tampoco tengo estalagmitas ni estalactitas... Si quieres, algún día te lo enseño. Sólo para que sepas si has acertado o no.
hora
21:10
Etiqueta
Caja de zapatos
1 puntos de vista
16 de abril de 2007
Puede ser
Me perderé por los bares en los que bebo sin sed, e intentaré bailar aunque esté sorda de un pie. Pero será más divertido cuando no me toque perder. El mar dominará mis horas y la risa ganará el pulso al dolor, pero puede ser que el mal día, sea hoy.
A través de mis orejas discutirán el diablillo y el angelito. Será demasiado acelerado, porque la vida correrá y no la podré alcanzar. Pero puede ser que mis zapatillas no duren todo el camino. Y observarte en las estrellas, ese será mi castigo. Eso sí, en mis mejores sueños, hablaré contigo.
. Al final, echaré de menos todo aquello que no supe tener.
hora
18:17
Etiqueta
Caja de zapatos,
Suena
3
puntos de vista
15 de abril de 2007
Segundo capítulo
Después de mucho tiempo escribiendo, me imagino la vida como yo quiero que sea. Y creo en ella tanto tiempo y con tanta convicción, que es así ante mí. Los martes me gusta ser pirata. Surco las aguas gélidas y heladas de la Antártida. Bloqueo los buques petroleros y recojo los botines del oro negro. Los lunes y miércoles soy indio, lucho con vaqueros en el lejano oeste. Los jueves y domingos me encanta ser lechero, paseo por las casas recogiendo las botellas vacías y las sustituyo por llenas. Y por último, los viernes y sábados, me dedico a viajar a Tombuctú, es ahí donde aprendo tumbuctués, idioma en el que escribo mis obras. Y, además, nunca tengo asomo de duda cuando las escribo...
hora
14:13
Etiqueta
Historias
2
puntos de vista
10 de abril de 2007
Manual para un paseo perfecto
hora
00:23
Etiqueta
Caja de zapatos
3
puntos de vista
8 de abril de 2007
Primer capítulo

Actualmente me gano la vida entreteniendo a príncipes en cortes con mi león amaestrado Rúculus. Con solo una pizca de imaginación puedo hacerles disfrutar de una magnífica obra en los entresijos de mi teatro. No escribo nada de trascendencia. Simplemente me guío por los ruidos y crujidos del lugar donde se representan mis obras. Ahí tengo espacio, butacas, buena luz y una gran puerta que deja entrar a todos los críticos de la cuidad. Y ellos, finalmente, son los que dan luz verde a mis obras.
Mi amaestrado león, Rúculus, es la pieza perfecta. Mi amuleto en la representación de mis obras. Es el que pone la diéresis que encandila a todos los públicos. Tiene apariencia de perro, garras de oso pardo y bigotes de gato persa. Sus ojos son del color de la luna, pelaje áspero como la lija, pero un corazón de merluza intensamente cocido y blandito como una nube de nata sobre el café con leche.
hora
23:08
Etiqueta
Historias
1 puntos de vista
1 de abril de 2007
Otro Domingo de Ramos para recordar
El Domingo de Ramos se despertó nublado, lloviendo, con ganas de fastidiarnos el día. Me levanto triste, pensando que este domingo no vamos a salir. Pero de todas maneras me visto, me pongo los pantalones negros, la camiseta blanca, el jersey (sé que va a hacer frío), los calcetines negros. El hábito, la medalla, el cíngulo, y ya estoy lista para poder salir de casa. Recojo a Ana, una de mis cofrades amigas, en la puerta de Grancasa. Se monta en el coche y me doy cuenta que lleva la funda del tambor completamente empapada. El hábito lo lleva en las manos y tiene los bajos de los pantalones chipiados. En el trayecto cometamos el mal día que hace, y que como llueva, no vamos a poder salir. Pero aún así tenemos la esperanza de poder salir en nuestro día. Porque el Domingo de Ramos, es nuestro día. El día que sale La Entrada de Jesús en Jerusalén. Llegamos con el coche al parking de la Plaza del Pilar y salimos rumbo San Cayetano.
Allí nos encontramos con Cruz que está temblando de la emoción, de los nervios, de tristeza y de inseguridad. No sabemos que va a terminar pasando. No sabemos si vamos a salir o no. Es el primer año en el que el paso está completamente reformado, después de la granizada que nos cayó aquel Viernes Santo del año 2003. El personaje que reformó el paso, no se quiere arriesgar y comenta al Hermano Mayor que es mejor que hagamos el recorrido corto, ese que no dura ni una hora. No quiere que el paso se vuelva a estropear. Pero ahí está la cosa ¿Cómo le dices a la gente que lleva más de dos meses ensayando, dándolo todo, que el Domingo de Ramos no va a poder salir? ¿Pero si es su día? Como bien comentaba: “Decírselo a los cofrades, es muy jodido”.
El vocal de tambores le pregunta a Cruz: “¿Pero tú no habías encargado buen tiempo?”. A lo que Cruz contesta: “...Ten paciencia, esto es sólo para despistar...” La verdad es que, Ana, Cruz, Leti y yo nos temíamos lo peor. Pero Cruz sabía muy bien lo que decía, lleva encargando buen tiempo, sol y un poquito de aire para el Domingo de Ramos, toda una vida y presentía que este año, no iba a fallar. Es una gran putada llevar ensayando dos meses y no poder salir El Domingo, nuestro día, ¡¡¡tu día!!! Unos dirán...bueno, se sale el Viernes, no pasa nada. Pero no es lo mismo. Prefiero mil veces poder salir un Domingo de Ramos y ver a toda la gente disfrutar de la Semana Santa, que salir un Viernes Santo. El Domingo la gente te viene a ver a ti, a las palmas, a las carracas… Y el Viernes salen todas las procesiones, y salen a ver a todos. No es lo mismo. Me gusta el Domingo. Ves a todos los cetros histéricos. A los tambores, a los timbales y a los bombos disfrutar. A los del paso empujando y guiando. A los niños nerviosos. Y al Hermano Mayor divisándolo todo, orgulloso de su cofradía. Llegan las 11.45. Nervios, ¿salimos o no? Si, ¿no?
"Cubríos el rostro porque la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén va a salir a las calles para dar comienzo a la Semana Santa de Zaragoza". Esas son las palabras que dice el Hermano Mayor, nuestro “Big Brother” personalizado. Esa frase la repite todos los años, pero este año, lo que todos sentimos, era diferente. Un gran aplauso ha llenado el silencio que normalmente se siente en esos mismos instantes. Ya estamos todos formados, con los tambores, bombos y timbales preparados. La puerta de San Cayetano se abre y un pequeño haz se refleja en el paso, que no va cubierto. Poco a poco van saliendo los de Fuentes de Ebro, que siempre nos acompañan en nuestro día. Sale la primera sección, la segunda, las palmas y el paso. Ahí tocamos con todas las ganas, y es el momento en el que se te ponen los pelos de punta y se te saltan algunas lágrimas. Cuando termina de salir el paso, la gente aplaude.
La procesión sigue su curso. Nuestro recorrido me encanta. San Cayetano, Plaza de la Justicia, Manifestación, Alfonso, Coso, Plaza España, Coso, San Vicente de Paúl, San Bruno, La Seo, El Pilar, Alfonso, Manifestación, Plaza de la justicia y San Cayetano. Me encantan esas calles. Nunca falta gente. Amigos, familiares y conocidos que no te atreves a saludar por si acaso no te reconocen. Ves a gente desconocida disfrutando de tus toques. Gente con cámaras reflex (qué envidia me daban, semejantes objetivos sólo para fotografiarnos), niños sonriendo, personas bailando y moviéndose al ritmo de la Marcha de Zaragoza… Todo ha sido estupendo. Pero echaba de menos los 22º de otros años. Aunque no me puedo quejar. Una vez terminado el recorrido habitual, llegamos a San Cayetano. La Plaza nos esperaba abarrotada de gente. La “Calandina” el toque preferido de todos empieza a sonar. Los bombos se intercalan. Primera sección, segunda sección, primera sección, segunda sección; y luego, los tambores empiezan a sonar. El Paso avanza, lentamente, se escurre en esa micro cuesta que tiene la plaza. Suena, suena, suena, la “Calandina” suena. Los cofrades tocamos con todas nuestras fuerzas, las muñecas se dislocan, los dedos tocan solos, las baquetas se vuelven locas, la marcha aumenta, rápido, rápido, rápido. El paso encierra y la gente aplaude. Una vez cerrada la puerta, nos quitamos los capirotes. Veo lágrimas, pelos de punta, abrazos, besos y una gran alegría generalizada.
Vosotros no sé qué pensareis, pero hemos tenido una suerte bastante importante, dos horas después de encerrar el paso, se ha puesto a llover de tal manera, que el resto de cofradías que salían hoy, han tenido que anular sus procesiones. Un año más somos la única cofradía que sale un día Santo en Semana Santa.
hora
22:01
Etiqueta
Semana Santa
3
puntos de vista







