Un añito por estas tierras
365 días tiene un año, 192 entradas tiene mi blog, unido a los 154 comentarios puestos y otros no puestos (por que sé que hay gente que me lee sigilosamente y no da señales de vida…espero ansiosa esos comentarios) en cada uno de los escritos de éste, mi rincón. Así cumple su primer año, mi blog.
El tiempo no sé si lo cura todo (parece ser que sí), como mínimo recoloca, mejor o peor (prefiero decir mejor, tengo que ser optimista). Pero yo, miro atrás. Aún me acuerdo de mi primer escrito, patético, farragoso, indescifrable, desordenado en el que obtuve una halagadora nota, un auténtico cero. Pero ahí es donde empezó todo y no sé dónde acabará (espero que dure un poco más). Siempre hay que estar dispuesto a mejorar y a aceptar críticas.
También me acuerdo del verano tan difícil que yo creía que no iba a superar (de ahí nació la idea de crearme un blog), de la gente que estuvo a mi lado y de la cual no me voy a separar. Revivo los innumerables estados de ánimo que han quedado impregnados dentro de este pequeño espacio virtual, las miles de letras que os han hecho reír, soñar, imaginar, crear, disfrutar, averiguar...
Pero sigo metiendo historias en mis cajones, aquellos que se abren y se cierran en soledad, pero que al fin y al cabo son relatos que no son nada si no los puedo publicar, y como esto me está quedando muy poético, voy a dejar de rimar.
En cada uno de ellos he mezclado viajes, sensaciones, tendencias, literatura, música, amistad, sentimientos, tristeza, preocupación, alegría…; y con cada una de estas cosas he intentado sacaros de vuestra monotonía. Habéis recorrido el plan renove de mi blog, en parte, gracias a esos personajillos anónimos y no tan anónimos que han formado parte de cada una de esas sensaciones, que han sido mis bastones mientras formulaba mil preguntas y respuestas (extrañas pero mías), y que han dejado sus comentarios a lo largo de la historia de este “Otro punto de vista”.
Desde aquí sigo paseando, a veces corriendo, andando por este interminable número de cosas escritas, consciente de haber asumido y aprendido de todo lo vivido (y escrito). Hay veces que sigo desconcertada, pero siempre encuentro un par de manos (ese grupo de gente tan genial) que consiguen recuperar mi sonrisa y llenar mi vida de alegrías; o una luz (mi luz, única e incomparable) que de vez en cuando le hago “perder el tiempo” para que me ayude a sacar todo lo que tengo dentro con un par de conversaciones serias (no sé si te darás por aludida…)
Ya es hora de que esta entrada llegue a su fin, pero antes deciros que, además de cumplir un año virtual, cumplo 20 años reales. Sí, es casi coincidencia. Un año más real y virtual a la vez. Qué cosas tiene la vida. De todas maneras, gracias por estar ahí, al otro lado del blog, de los comentarios, de la pantalla, de este pequeño trozo de mi vida, de esta montaña llena de viejos escombros, algunas melancolías y demasiada imaginación.
Me ha surgido un problema…
¿Por dónde sigue ahora el camino?
… ¿Me acompañas?…
Aprovecho para hacer la presentación oficial de mi nueva cámara
Canon EOS 400D
Foto realizada por Cruz




