29 de septiembre de 2007

Un hueso de cereza I



Me bañas con tus lágrimas, me alumbras con tus ojos verdes y me cuidas con tus pestañas. Las vidrieras de tu iris reflejan una historia interrumpida, y gracias a eso, aglomero momentos, los mezclo con sonrisas, sazono con un poquito de azúcar de sueños, dos cucharadas de caricias y tres besos de clorofila. Este es mi cóctel. Ahora lo mezclo, lo bato y me lo bebo. La cura perfecta para las pesadillas de tu ausencia y la melancolía de la lejanía.

[...] Hay restos de mi en tu almohada, migajas de recuerdos en tus ojos deslizándose por la escarcha[...] "Jardín polar" de Sidonie

25 de septiembre de 2007

Fin de un viaje infinito


Me gusta cuando las cosas viejas, terminan y cuando las nuevas, comienzan. También el hecho de saber que todavía me queda mucho camino por recorrer, que tengo muchos planes de futuro entre las manos y tener la certeza de que se van a cumplir, que estoy acompañada aunque sea a una pared (o piso) de distancia y que este año puede ser el bueno, me pone de muy buen humor.

Ha llegado el fin de un viaje infinito que emprendí hace bastante tiempo. En él me pasaron miles de cosas por la cabeza que me hicieron reflexionar y plantearme las cosas una y otra vez, causando algún que otro enfado, molestia, incluso incomprensión. Y no llegué a buen puerto con ellas, así que decidí aparcar esas locuras o ideas geniales en una caja de zapatos forrada con un papel en el que pone: "No abrir".

Y es ahora cuando me toca empezar de cero, grabar y escribir la palabra centrar en más de un lugar (con post-it's en la nevera, corcho, mesa, paredes, salón, sofá, televisión y lámpara), llevar por el camino recto todos esos proyectos de futuro y emprender con ánimo este pequeño pero intenso cuatrimestre. Y una vez finalizado el viaje infinito, empiezo otro viaje (a través del tiempo), que por ahora, no tiene fin.


Si alguien se quiere unir, hay sitio de sobra en mi maleta.

23 de septiembre de 2007

Congelando el tiempo


- ¡Cómo pasa el tiempo! ¿eh?

- No sé, no llevo reloj.


(=


Nacho, faltas tú, pero ya te he incluído.

19 de septiembre de 2007

Esperando a la hora de comer


Siempre tenía presente el miedo a enfrentarse al papel en blanco, aunque las ideas no dejaban de navegar por su cabeza. Sabía que había algo en su interior, pero le costaba mucho sacarlo. Le gustaba inventar expresiones, debatir sobre historias invisibles, soñar con la palabra amor escrita en un papel, lucir literatura en sus manos cuando iba en el autobús y componer textos invisibles e imaginarios con la primera estrofa de cada canción.
Los tiempos verbales siempre fueron la gran preocupación de su vida. No sabía en qué época había vivido las cosas, y a la hora de describirlas, dejaba que la fantasía corriera a través de las palabras, cambiando con facilidad, el tiempo de los hechos, escribiendo así, sus historias con un componente farragoso que sólo ella podía comprender.
Eso, a lo largo de los días de intensa escritura, no le valía. Porque para qué escribir para ti y publicar para los demás; si los demás, no lo van a entender. Así que se propuso un fin: olvidar los tiempos verbales y recrear su vida en presente. Olvidando el pasado y dejando que el futuro llegara cuando tuviese que llegar

Siempre tenía presente el miedo a enfrentarse al papel en blanco, aunque las ideas no dejaban de navegar por su cabeza. Sabía que había algo en su interior, pero le costaba mucho sacarlo. Le gustaba inventar expresiones, debatir sobre historias invisibles, soñar con la palabra amor escrita en un papel, lucir literatura en sus manos cuando iba en el autobús y componer textos invisibles e imaginarios con la primera estrofa de cada canción.
Los tiempos verbales siempre fueron la gran preocupación de su vida. No sabía en qué época había vivido las cosas, y a la hora de describirlas, dejaba que la fantasía corriera a través de las palabras, cambiando con facilidad, el tiempo de los hechos, escribiendo así, sus historias con un componente farragoso que sólo ella podía comprender.
Eso, a lo largo de los días de intensa escritura, no le valía. Porque para qué escribir para ti y publicar para los demás; si los demás, no lo van a entender. Así que se propuso un fin: olvidar los tiempos verbales y recrear su vida en presente. Olvidando el pasado y dejando que el futuro llegara cuando tuviese que llegar

Siempre tenía presente el miedo a enfrentarse al papel en blanco, aunque las ideas no dejaban de navegar por su cabeza. Sabía que había algo en su interior, pero le costaba mucho sacarlo. Le gustaba inventar expresiones, debatir sobre historias invisibles, soñar con la palabra amor escrita en un papel, lucir literatura en sus manos cuando iba en el autobús y componer textos invisibles e imaginarios con la primera estrofa de cada canción.
Los tiempos verbales siempre fueron la gran preocupación de su vida. No sabía en qué época había vivido las cosas, y a la hora de describirlas, dejaba que la fantasía corriera a través de las palabras, cambiando con facilidad, el tiempo de los hechos, escribiendo así, sus historias con un componente farragoso que sólo ella podía comprender.
Eso, a lo largo de los días de intensa escritura, no le valía. Porque para qué escribir para ti y publicar para los demás; si los demás, no lo van a entender. Así que se propuso un fin: olvidar los tiempos verbales y recrear su vida en presente. Olvidando el pasado y dejando que el futuro llegara cuando tuviese que llegar.


*Desolado

Me quedo con las fotos



Y hoy, no me apetece escribir.

12 de septiembre de 2007

Doy, doy, doy ...

*




Guardalo en una caja, que éste es de verdad. Además, sonríe.


Siempre que puedo, os envío abrazos, pero hoy... lo necesito yo.

11 de septiembre de 2007

Pensamiento en doble fila


Si mi realidad no es un sueño, prefiero soñar mi propia realidad, hasta que se despierte, y pueda soñar de noche y despertarme con el día.


Hoy he tenido un pensamiento en doble fila. No sabe muy bien si quedarse o salir. Acompañarme y quedarse a mi lado, o dejarse caer en un rincón en el que pueda volver a encontrarlo. Pero lo que sí sé, es que ese pensamiento es el sueño de mi realidad.

9 de septiembre de 2007

Hablemos de literatura IV


Siento este retraso literario, pero entre unas cosas y otras, he tenido que dejar aparcada esta sección. Aunque nunca es tarde para volver a las andadas.

- "Lo raro es vivir" de Carmen Martín Gaite. Me resultó complicado poder seguir el argumento de este libro, y creo que fue por culpa de la autora. Es un tanto desordenada escribiendo; mezcla sucesos, descripciones, diálogos y situaciones. No conseguí aclararme con lo que pasaba y cuando fui a proceder con la segunda lectura, me volvió a pasar lo mismo. Así que no me entusiasmó demasiado.

- "El libro de las ilusiones" de Paul Auster. Gran libro, recomendado a todos aquellos que les guste este autor, el cine, las vidas paralelas y los secretos. Este libro me lo terminé en el viaje de ida Zaragoza-Badajoz. Es rápido de leer y además engancha. Si alguien lo quiere, que me lo pida; el único problema es que está lleno de anotaciones, frases subrayadas y pensamientos que salían con el hilo de la historia.

- "Escritos de un viejo indecente" de Charles Bukowski. Libro extraño donde los haya. Sí. Raro, raro. El único argumento del libro son las toñas que se agarra el autor, las múltiples noches y días en los que está acompañado de una o varias mujeres, consecuencias de sus actos, y una serie de cuentos cortos en los que narra como es su disipada vida. Además de todo esto, existe un inconveniente, no hay mayúsculas. Sí, has leído bien. No hay mayúsculas detrás de los puntos. Precisamente por esto y por la monotonía de los cuentos, me costó bastante terminarlo.

- "El cuerpo del delito" de Max Allan Collins. Novela policiaca y de acción donde se mezclan dos asesinatos diferentes. Un grupo de investigadores forenses son los encargados de descifrar las pruebas y capturar a los culpables de tales asesinatos. Y creo que sobre este libro, no hay mucho más que decir.

- "La invención de la soledad" de Paul Auster. Sí, este mes he repetido autor, es lo que tiene. Esta es la primera novela que el autor escribió después de la muerte de su padre. Cuenta cómo cambió su vida después de este suceso, los recuerdos que le vienen a la mente y la historia y orígenes de su familia. Este libro me lo compré en un momento inadecuado, y por causas varias no conseguí terminármelo. Espero que cuando pase un tiempo, poder retomarlo. Y si no es así, en la estantería se quedará.

- "Plongée mortelle" de Donn Cortez. Sí, es un libro escrito en francés, está basado en la serie CSI francesa, "Les experts, Miami". Es otra novela parecida a la de "El cuerpo del delito" en la que hay una serie de asesinatos y el equipo de Horatio tiene que ser capaz de descubrir a los culpables. No me costó mucho leérmelo porque el vocabulario es sencillo y palabra que no entendía, acudía al diccionario. De todas maneras, es sencillo entender su significado por el contexto en el que está.

Resumiendo: El único libro que recomiendo es "El libro de las ilusiones" de Paul Auster. Parece ser que este mes no he estado muy acertada con la literatura. Agosto no ha sido mi mes. Espero que septiembre me depare un poco más de suerte. Agradecería alguna que otra sugerencia para mi próximo bombardeo literario.

"Wake me up when september ends"
Foto de Cabo da Roca.

4 de septiembre de 2007

Antes de perder el control, me desenredo


Antes de perder el control, me desenredo. Deslío los líos, cambio de carril, pero antes pongo el intermitente. Freno. Sigo desenredando, meto segunda, ahora acelero, cambio a tercera. Freno. Desenredo. Acelero, acelero, corro, corro; no puedo parar. Precipicio a la vista. Me quedo a medias, sigo desenredando pero...

Calculo el vértigo. Me caigo, me caigo, me caigo...


¿Me caeré?
Mi farola rota.

1 de septiembre de 2007

Sonidos inacabados


"Esto que estás oyendo ya no soy yo. Es el eco, del eco, del eco de un sentimiento; su luz fugaz alumbrando desde otro tiempo, una hoja lejana que lleva y que trae el viento. Yo, sin embargo, siento que estás aquí, desafiando las leyes del tiempo y de la distancia. Sutil, quizás, tan real como una fragancia: un brevísimo lapso de estado de gracia.


Eco, eco ocupando de a poco el espacio de mi abrazo hueco…Esto que canto ahora, continuará derivando latente en el éter, eternamente…Inerte, así, a la espera de aquel oyente que despierte a su eco de siglos de bella durmiente... Eco, eco ocupando de a poco el espacio de mi abrazo hueco..."




Había ayer tantos ecos...
"Eco" de Jorge Drexler.