
Antes de empezar anticiparé que este post será un remix de las pocas cosas que me han dado tiempo a leer en estos últimos días. Continuaré con la sección de literatura (que la tengo aparcada, como siempre) y, para terminar, maldeciré a la mente pensante que distribuyó los meses y le dejó lo peor al pobre mes de mayo (que no tiene la culpa de nada, pero es el que más deprisa avanza y en el que más cosas se tienen que hacer en 31 días, aunque parezca que tiene 10...)
Por
aquí os dejo una reflexión de
Sergio Mahugo sobre el futuro de la blogosfera con motivo de su intervención en las "
Jornadas Blogs y Medios" que se celebraron en Granada los pasados días 15 y 16 de mayo. Y a las cuales me hubiera encantado asistir.
En este otro
enlace os dejo "La vida misma en 140 caracteres". Una recopilación de las mejores frases de las personas a las que sigue el profesor
José Luis Orihuela en
Twiter (que por cierto, últimamente va fatal) sobre amor, tecnología, trabajo, comunicación, internet y Twitter, una de las múltiples redes sociales que hay hoy en día y de la cual
ya hablé en su día. Esta red social también está relacionada con el
micro-blogging.
Respecto a la literatura diré que he leído, pero no tanto como me hubiera gustado; como siempre. Seré breve, lo prometo. Esta temporada me ha dado por viajar literariamente. Ahora lo explicó.
Terminé el libro "Viajes con mi tía" de Graham Green (este libro ha viajdo más kilómetros que yo en toda mi vida). El libro me trajo recuerdos muy bonitos, me identifiqué con el protagonista e identifiqué a mi tía con la tía que describe Green. Continué con "El gran viaje de Ambrose Zephry" de
C.S. Richardson (que para variar, es publicista). En este libro el personaje se dedica a viajar por todos los países que le gustan orden alfabético acompañado de su mujer.

Seguí viajando con el libro "Relatos cortos para seguir leyendo en el bus" que es la segunda parte del libro "Relatos cortos para leer en el bus". Algunos relatos chulos, otros no tanto, pero como todo en esta vida. Sí, no dejé de viajar entonces y no lo haré ahora. Proseguí con "
La montaña del alma" de Gao Xingijan (uf, cuánto me ha costado escribir el apellido). Este libro es muy, muy, muy tranquilo. Tan tranquilo que a veces me quedaba dormida mientras lo leía. No, no es lento, es tranquilo, da paz cuando lo lees, bueno para momentos de estrés, nerviosismo o días malos. Me costó terminarlo por la extensión que tiene (650 páginas).
Posteriormente proseguí, ya en
Madrid (aquí no solo viajé literariamente sino también enteramente yo), con el libro "
Una piedra roja, una piedra azul, una piedra amarilla" de Marta Pérez Martín. Un libro muy dulce, lleno de cartas que escribió la protagonista durante toda su vida a todos sus amigos y familiares desde todos los lugares por los que viajaba. Y ahora tengo dos libros empezados. Uno de ellos es
"El mundo digital" de Nicholas Negroponte uno de los libros favoritos de ella. Y el otro, me lo guardo para un poco más adelante.