30 de julio de 2008

Clases de días en tres versos y cuarto


Hay días que se cuentan del derecho,
que salen como fotos torcidas,
o a contraluz.
Hay días tontos,
a contrarreloj,
que huelen a musgo,
o molestan al caminar.

Días como collages,
que andan al revés.
Hay muchos que brillan,
otros sin energía,
con sabor a café,
de excursiones al sol,
o mojados con agua del mar.

Hay días raros,
que se cuentan del revés,
amarrados a miradas
o nublados al atardecer.

Hoy es un día de esos,
franceses,
sin definición.
Que subes y bajas
con las llaves colgando
y las manos en los bolsillos
del pantalón.

Lalalalalá.
Mañana
será otro día.
Cubierto por otro cielo,
calentado por otro sol.
En la maleta llevo
un montón de libros,
de escritos,
de recuerdos
y momentos.

Hay días que no volverías
y otros que te quedarías.
Pero a pesar de todo,
hoy es un día de esos,
franceses,
sin definición.
Que subes y bajas
con las llaves colgando
y las manos en los bolsillos
del pantalón.
The Shins - "Australia" -

20 de julio de 2008

Leer no es tarea fácil


No me gustan los libros de amores apasionados, de enfermedades crónicas, ni de guerras. Tampoco los ambientados en Nagasaki o Cualalumpur, ni siquiera los que tratan de desgracias familiares, están relacionados con el miedo y/o la ficción demasiado fantasiosa y completamente fuera de lo palpable e inimaginable. Y tampoco me gustan los libros que están 'de moda' o aquellos que en su título sólo hay una palabra.

Los clásicos sí que me gustan, pero siempre tendré tiempo para leerlos por la sencilla razón de que siempre serán clásicos. Prefiero experimentar y pasearme por las estanterías por orden alfabético hasta que un lomo salte de ella y consiga llamar mi atención. También me gusta que, al abrir uno de ellos por una página al azar, la frase que lea se parezca a lo que estoy pensando en ese mismo instante.

En mis criterios literarios está prohibido leer la contraportada. Si hay un apuro, leo la pequeña reseña del autor (saber quién es y a quién voy a leer). Me gustan que los libros tengan una letra considerable, con o sin sherif, pero que en sus páginas no haya abuso o escasez de márgenes así como faltas de ortografía o un espacio de más entre dos palabras (que siempre que los cazo, no puedo evitar sacar un boli y/o lápiz y rodear ese espacio con un círculo).

Cuando llevo más de una hora u hora y media metida en una librería o centro lleno de libros (véase Fnac o La Casa del Libro) y no he encontrado libro alguno que salte de la estantería, o título cualquiera que haga despertar y volar mi imaginación tanto como me he pasado múltiples de veces, tomo el último recurso existente en mis criterios literarios: pedir que me recomienden un libro.

Llegada a este momento, el/la recomedador/a de libros me pregunta qué me gusta leer. A lo que yo contesto que todo menos todos los 'noes' puestos con anterioridad. Él pasea por las estanterías igual que hice yo antes de preguntarle a él y todos los que me recomienda (5 ó 6 antes de dar con el definitivo), ya me los he leído (problema). El/la recomendador/a empieza a dudar y me mira con cara extraña hasta que lee mi mente y baja hasta abajo de la estantería y me pregunta si conozco a un tal Geral Durrell a lo cual yo contesto que lo conozco porque se encuentra al lado de Roald Dahl (autor de "Charlie y la fábrica de chocolate", entre otros) pero que no he leído nada de él. Me saca una sonrisa y me dice "llévatelo".

Como no puedo irme sin un libro más, le vuelvo a preguntar. Y el/la recomendador/a se ríe. Tiene una clienta complicada. Así que tras otear, nuevamente y repetidas veces, las estanterías de "edición de bolsillo" me pregunta si me importaría o no leer algo de ficción. Y, como me gusta experimentar aunque no me guste la ficción y me tengo que dejar recomendar, le digo que no me importaría. Así que tras un guiño cómplice alcanza del tercer estante "Crónicas marcianas" de Ray Bradbury.

Tras dar las gracias y pedir "disculpas" por el mareo literario me dirijo a la caja, digo buenas tardes, pago y me voy.

17 de julio de 2008

Pienso, luego existes


Este vídeo lo encontré en este blog con el que me topé de manera disipada por la blogosfera. El vídeo es de Mario Viñuela y, la verdad, me he quedado asombrada. Antes de empezar a describirlo y opinar sobre él, os recomiendo que le déis al "play"

15 de julio de 2008

¿Cómo pasas los días?


Hay una gran cantidad de veces que, al escribir una nueva entrada, se me olvida aquello sobre lo que voy a escribir. Cuando ando por la calle siempre me digo "esto, para el blog". Luego llego, y esa idea desaparece como por arte de magia. Aunque sobre esto, ya escribí en su día.

Hoy una mujer (muy.bajita, de pelo negro canoso y sucio, ropa llena de agujeros y una bolsa del Carrefour con 'algo' dentro) se me ha acercado mientras esperaba en las escaleras del metro:

- ¿Vives en el centro?
- No
- ¿Vives en las afueras?
- No
- Es que yo soy argentina. Tengo un hijo adolescente. Un lugar donde se junten los chicos y chicas de su edad...
- En Moncloa -(por ejemplo...)-
- Ah, sí. Sale por ahí.
- ...
- Entonces ¿vives en Moncloa?
- ¡Y a usted qué más le da!

*Luego.he.pensado.que.quizá.he.sido.un.poco.brusca.
Pero.la.intención.que.veía.en.sus.ojos.no.era.buena.

Bajando por la calle X a una hora Y con los cascos escuchando S antes de bajar las escaleras del metro L:

- Oye, chica, es que se han pasado conmigo unos cabrones. Vengo de la policía de Leganitos. ¿Sabes donde está...
- :- (mi cara)
- Uis, disculpa, te he asustado.
- ...
- Tengo 40 años y, derepente, unos cabrones
- ... (yo sigo andando)
- (el hombre me grita) ¡Pero oye, que te estaba preguntando dónde está...!

*Nunca.supe.lo.que.me.quería.preguntar.

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El cocinero de mi resi se parece al cocinero de la película de Ratatouille. Los granizados de naranja que dan en una cafetería, cerca de Antón Martín, son de naranaja de verdad. Últimamente me ha dado por leer literatura aragonesa en el metro (creo que echo de menos -un poco- mi ciudad). Hablar por teléfono con alguien que está una cuidad más a la derecha o más abajo que tú, me hace ver que estoy acompañada aunque estemos en lugares distintos. Me he convertido en una experta de gorroneo de wiffi. He descubierto que hay un SPA cerca de la residencia.
Con esto de que no tengo tele, he encontrado un montón de páginas en las que puedes ver series y documentales muy interesantes. Hoy llueve. Me he reído un montón con la exposición de Chaplin que alberga el edificio de Caixa Forum. El metro ha vuelto a oler a chocolate y me he vuelto a acordar de esa persona con la que "comparto" este dulce manjar algunos domingos por la tarde. Me encanta pasear por la calle Fuencarral. Ayer me pegué dos horas (alucianda) en el Corte Inglés que SÓLO vende libros... Uf. Durísimo.
Se me han acabado las lecturas ("Cómo ser la perfecta cabrona en el trabajo". "¿Por qué los españoles comunicamos tan mal". "El mundo digital". "Si te comes un limón sin hacer muecas". "La mujer justa". "Ropa tendida" "Arriba, a la derecha"), tendré que volver a comprar (aestepasomevoyaarruinar). Subí las escaleras demasiado deprisa y ahora me duele el estómago. Bostezo. Tengo sueño. Buenas noches.

10 de julio de 2008

De día y de noche en la Expo

Día nublado, casi lluvioso, no hay sol, poca luz... El día empezó mal, pero poco a poco fue mejorando.
El pabellón de Aragón merece la pena visitarlo. La pieza audiovisual (sobre todo el audio) que ponen en el piso inferior, no hay que perdérselo. Además, allí podéis encontrar un montón de artículos de KIKE CALVO (el libro oficial del Pabellón de Aragón, el libro de KIKEO por Aragón, libretas, calendarios con sus fotos...)

El pabellón de Egipto la verdad es que tampoco tiene mucho, pero los egipcios que están dentro vendiendo escarabajos, papiros, collares, figuritas de pirámides... cuando les dices "¿te puedo hacer una foto?", te hacen una reverencia.

Lo que más me gustó del pabellón de Jordania fue la manera que tienen de hacer los botes de arena que se vendían en la tienda.

En el Caribe simularon una tormeta tropical, pero eso no es todo. Cuando terminas de experimentarlo, te encuentras con un montón de habitaciones dedicadas a cada país. En el espacio de las Bahamas te ponen un gorro de indio y te hacen bailar con él.

Los mojitos, la piña colada y demás bebidas típicas del lugar están buenísimas. Fue una pena no coincidir con el espectáculo de baile y música. Me han comentado que es muy divertido.

El Pabellón de Corea no lo pude visitar, pero me quedo con su fachada. Me gustaría saber qué pone...
America Latina tiene un pabellón entero para ella sola. Y no es para menos. Lo que más me gustó fue cómo huele el lugar que ocupa Brasil...

Y las luces que hay en mitad del pabellón.


Como fue el Día de Honor de Argentina, el Consulado invitó a Coti. Este fue su último concierto en España antes de comenzar la gira de su próximo disco. Menos mal que no me lo perdí.

La luz del día se fue, pero la Expo no se quedó a oscuras.

(Foto de Alfonso Pardo)

No conseguí terminar de entender el espectáculo del Iceberg, pero eso no impidió que hiciera fotos. Muchas me salieron borrosas, pero gracias a unos cuantos consejos, aquí podéis ver las dos únicas fotos que salieron bien.


Nada más terminar el espectáculo nos fuimos a la Plaza Aragón donde la argentina Adriana Varaela cantó tangos. Fue un lujo poder escucharla y, aunque es la primera vez que escucho tangos en directo y no soy argentina, esta "flaca" canta de una manera espectacular. Me quedé con ganas de más.

A la Expo volveré. Me quedaron un montón de pabellones por ver y cosas por fotografiar. Pero de los que visité os recomiendo el pabellón de Japón, el de Polonia y el de Marruecos. El de Omán huele a incienso, el de la India es muy amplio y el de la Santa Sede no hay que dejar de visitarlo.

PD: Si hacéis click en cada una de las fotografías las podréis ver con más calidad.

4 de julio de 2008

Recorrido cultural I

Uno de los vídeos de la exposición. Sacado de: ADN.es

El sábado pasado decidí hacer un pequeño (pero intenso) recorrido cultural por Madrid. Antes de saber qué hacer, me compré en un kiosko la "Guía del ocio" para enterarme de las exposiciones, eventos musicales, películas de cine alternativo y cosas para hacer en la capital durante mi estancia, y más concretamente, los fines de semana. Con la guía en mano me hice una lista de las cosas que quería ver, consulté horarios, recorridos de metro, lugares y algún antecedente u opinión sobre las exposiciones en diferentes páginas. Con las ideas un poco más claras me decanté por la exposición temporal que alberga el Museo Reina Sofía: "Máquinas & Almas. Arte digital y nuevos medios".

Cuando entré en el museo me encontré con inventos e ideas de personas tan interesantes como como Vuk Cosic, que fue uno de los pioneros artistas de la Red y, tal y como ponía en una pequeña etiqueta, "acuñador del término net.art"(es una pena que no dejaran hacer fotos). Al pasar de sala me encontré con Harun Farocki, quien se planteó cómo el cine y otras tecnologías de la imagen afectan y modifican nuestra comprensión del mundo. Este hombre me sorprendió porque las paredes de la sala estaban repletas de pantallas que mostraban, de manera artificial, un partido de fútbol desde diferentes perspectivas:


El catalan Antoni Abad fue el siguiente autor que me llamó la atención. Uno de sus estudios (Zexe.net) está centrado en la creación de comunidades digitales a través del uso del móvil y de las cámaras digitales. Y por último, me quedo con Sherry Turkle, profesora de sociología en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien mantiene la idea de que la tecnología es "el espejo psicológico donde nos contemplamos". El resto de la exposición, autores, obras e ideas, no os la desvelo, os dejo algo para que, si podéis, vayáis a Madrid a verla. Además, es gratis; así que no tenéis excusa.

Cuando terminé de pasear por el Museo Reina Sofía, me dirigí a Caixa Forum donde está expuesta parte de la obra de Alphonse Mucha. Allí también quería ir a ver la exposición de Chaplin, pero todavía no se había inaugurado (se inauguró el día 2 de julio)

El artista eslavo fue uno de los creadores y divulgadores del Art Nouveau. "Alcanzó la fama gracias a sus carteles teatrales, publicitarios y decorativos, protagonizados por fascinantes mujeres que daban pie a un desarrollo gráfico original y virtuosista". Con esta exposición he descubierto que Muncha tenía relación con la masonería, que en el año 1895 trabajó con los hermanos Lumiére y tomó parte de sus experimentos cinematográficos; que gracias a esta relación se sintió atraído por la fotografía (:D) aunque sus obras se quedaron en privado. La fotografía la utilizó como herramienta de composición para estudiar la pose de sus modelos y descubrió su interés por los "valores líricos de la luz" (como curiosidad, su enfoque selectivo, es perfecto).

Además de esto, Muncha también se dedicó a la Publicidad: utilizó el cartel litográfico como soporte y la calle como medio de comunicación ya que buscaba persuadir al espectador a través de las formas, del barroquismo y con la tipografía de sus carteles. Esta es otra de las exposiciones que os recomiendo (y que también es gratis, así que tampoco tenéis excusa). La semana que viene espero poder hacer otro recorrdido.

No más marca-páginas



Tengo una teoría: "todo lo que sube, baja; y todo lo que baja, vuelve a subir". Siempre se cumple. De una manera u otra, pero se cumple. Lo malo es que pocas veces hay estabilidad. Y cuando la hay, dura poco. Por eso es necesario ver las cosas con cierta perspectiva. Tomarse un té, leer un libro o volver a casa. Descansar, retomar energía y no pasar de página, sino cambiar de libro.